Wednesday, 11 April 2007

Pobre corazón

Nacemos para amar dicen los románticos, o amamos para perpetuar la especie, replican los científicos. En cualquier caso el amor aparece en la vida de las mujeres y de los hombres iluminándola o ensombreciéndola, dándole a veces un sentido, obsesionando siempre su conciencia y transformando su voluntad: amor conyugal o adúltero, infantil o senil, ocasional o permanente, real o imaginado, ansiado, desdenado, gozado, sufrido, pero cada uno con vocación de amor verdadero.

Rosa Regas